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Economía - 2 semanas ago

La fábrica de viviendas se pone en marcha

Vía Célere apuesta por la industrialización inmobiliaria y empezará este año a construir pisos en naves industriales como si de coches se tratara

La promotora inmobiliaria Vía Célere será la primera empresa en construir en España un edificio residencial plurifamiliar de forma industrializada. «Tenemos que ser un sector más parecido al automóvil. Dentro de unos años, este método de edificar rivalizará con la forma de construir actual», señala el presidente y consejero delegado de Vía Célere, Juan Antonio Gómez-Pintado.

Esta «revolución industrial» en la construcción supone que, en lugar de tener a los obreros en los andamios poniendo ladrillos, están en una nave industrial de planta baja 'fabricando' el piso entero: salón, pasillo, habitaciones, cocina y baño. Los módulos se trasladan luego al solar donde se levantará el edificio y se van colocando. Previamente se habrán hecho los trabajos bajo rasante y una vez colocados los módulos se unirán con instalaciones y fachadas.

En 2014, la empresa inició el camino de la industrialización pero hasta ahora sólo para fabricar cocinas y baños. El próximo mes de mayo empezará a comercializar el primer edificio residencial completamente industrial: serán 17 viviendas compuestas de 50 módulos situadas en Boadilla del Monte (Madrid). La intención, según Gómez-Pintado, es extender gradualmente la industrialización y en menos de cinco años realizar ya el 30% de sus promociones en toda España mediante este sistema.

Entre las ventajas que conlleva la industrialización, citadas por el presidente de Vía Célere, se encuentran que es más sostenible ecológicamente, ya que no genera escombros ni un gran consumo de agua como en las obras tradicionales; mayor seguridad laboral, este método reduce hasta un 55% los accidentes puesto que se trabaja en un entorno controlado y sin alturas; mayor calidad al tratarse prácticamente de un trabajo en cadena robotizado; se reduce el tiempo de entrega porque se evitan tiempos muertos, se puede llegar a construir un edificio residencial en siete meses frente a los 19 meses tradicionales; y menos molestias para los vecinos, al llevarse fuera la construcción se reduce el ruido y la contaminación.

Otra de las razones de apostar por este sistema que defiende Gómez-Pintado es que se están encareciendo los costes laborales porque cada vez hay menos mano de obra dispuesta a ir a la construcción. La crisis provocó el mayor paro conocido en el sector cuando cientos de miles de trabajadores se quedaron en la calle al hundirse la construcción de viviendas. Ahora, parte de ellos se han colocado en otros sectores y otra parte está jubilada o en camino de hacerlo. «Y no somos atractivos para la gente joven», que no quiere estar en la obra, advierte este promotor. Sin embargo, el perfil del trabajador para viviendas industriales es más tecnológico, más digital: «No es lo mismo estar subido en el andamio que estar en una planta robotizada».

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