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Internacional/Mundo - 09.12.2018

Los ‘chalecos amarillos’ vuelven a incendiar París

El fuerte dispositivo policial aplaca la violencia de la rebelión social en el cuarto sábado consecutivo de disturbios en Francia, con 136.000 manifestantes y 1.723 detenidos

La rebelión ciudadana de los 'chalecos amarillos', expresión del malestar social de las clases medias y populares empobrecidas, volvió a incendiar este sábado Francia y, en especial, París por cuarto sábado consecutivo con vigor aplacado gracias al dispositivo policial sin precedentes desplegado, que movilizó a cerca de 90.000 efectivos. Aunque la participación bajó según las autoridades y los episodios violentos no fueron tan virulentos como siete días atrás, la capital del país registró de nuevo escenas de vandalismo y caos con barricadas de fuego, numerosos vehículos incendiados, comercios y bancos saqueados, ataques a edificios oficiales, mobiliario urbano destrozado y enfrentamientos con las fuerzas antidisturbios que emplearon gases lacrimógenos, cañones de agua a presión y disparos de pelotas de gomas así como tanquetas y unidades a caballo.

El balance facilitado este sábado por el ministro del Interior, Christophe Castaner, arrojó una cifra de 136.000 manifestantes, la misma cifra que en la jornada precendete, pero menos que los 166.000 y 290.000 de las tres anteriores en confirmación de una movilización declinante. Se practicaron 1.723 arrestos -de los cuales 1.220 se encuentran todavía en dependencias policiales-, la inmensa mayoría (1.082) en París donde se contabilizaron 10.000 manifestantes. Hubo 135 heridos, 17 de ellos en las filas de las fuerzas del orden.

En la capital francesa fueron atendidos 96 heridos, incluidos 10 policías, en muchos casos por impactos de bolas de caucho disparadas a veces en tiro horizontal a corta distancia. Equipos de sanitarios voluntarios, vestidos de blanco y con una cruz distintiva pintada, se desplegaron por el casco urbano para atender las emergencias. Disponían de seis ambulancias en puntos fijos para evacuar los casos de mayor gravedad.

Con monumentos como la torre Eiffel, museos, grandes almacenes y comercios cerrados por precaución, la ciudad fue escenario de incidentes violentos en los Campos Elíseos, bulevares céntricos y zonas turísticas así como de cortes de tráfico esporádicos en la autovía de circunvalación. A las once y media de la mañana ya se habían practicado en París 492 arrestos, más que los 412 contabilizados durante toda la anterior jornada de lucha realizada el sábado 1 de diciembre.

Muchas de estas detenciones fueron efectuadas con carácter preventivo en estaciones de tren y peajes de las autopistas. Por ejemplo, en la estación ferroviaria de Lyon se interceptó a un grupo de militantes ultraderechistas cuando embarcaban en un tren de alta velocidad con destino a París en posesión de cables y porras extensibles.

Las fuerzas del orden realizaron cacheos sistemáticos de las personas que acudían a los Campos Elíseos, las plazas de La Bastilla y República, la estación de Saint Lazare y otros lugares céntricos fijados en las convocatorias difundidas en los días previos a través de las redes sociales. En los controles policiales se confiscaron todos los materiales susceptibles de ser empleados en los disturbios: gafas de esquí o de natación, colirios y suero fisiológico para eliminar de los ojos los gases lacrimógenos, bolas de petanca, bates de béisbol, petardos, martillos, palos y barras de hierro.

La Policía detuvo a un hombre sospechoso de haber robado un fusil de asalto en un coche patrulla atacado por manifestantes violentos durante las algaradas del día 1. El arma, un HK G36 del calibre 7,62 milímetros, todavía no ha aparecido.

Barricadas en llamas

Las fuerzas del orden emplearon por primera vez en París tanquetas para despejar las barricadas, a menudo en llamas, levantadas a través de las calles. También recurrieron a unidades montadas a caballo a las que los alborotadores sembraron la calzada con cristales rotos recuperados de contenedores de vidrio para entorpecer su avance.

La Fiscalía de París abrió una investigación sobre la difusión en internet de una nota técnica confidencial que detallaba una parte del dispositivo de seguridad preparado por la jefatura de Policía. El ministro del Interior relativizó la importancia de la filtración de un documento «enviado a más de 2.000 personas que no es un secreto de Estado». «Pero no es normal encontrarlo ahí, es como mínimo una anomalía», reconoció.

La reivindicación de un referéndum de iniciativa ciudadana «para devolver la palabra al pueblo» fue una novedad relevante en las manifestaciones celebradas en Francia. A menudo los participantes se pusieron de rodillas con las manos detrás de la cabeza, la postura en la que 151 adolescentes detenidos fueron filmados el jueves en Mantes-la-Jolie, en el extrarradio de París. El Defensor del Pueblo va a abrir una investigación acerca de lo ocurrido y un sindicato estudiantil formalizó una querella tras la difusión de un vídeo con las imágenes que han indignado a amplios sectores de la ciudadanía.

En ciudades como Nantes, Bastia, Toulouse, Lyon, Besançon, Saint-Etienne, Caen, Marsella y Burdeos, donde hubo un herido de gravedad, también se produjeron enfrentamientos con las unidades antidisturbios. En Grenoble hubo choques con manifestantes que protestaban por la detención de Julien Terrier, líder local de los 'chalecos amarillos'. Cerca de Aviñón un automovilista forzó una barrera e hirió a uno de los integrantes del piquete que fue traslado a un hospital.

En las protestas se enarbolaron no pocas banderas francesas y se entonó con insistencia 'La Marsellesa', el himno nacional. Tampoco faltó en ocasiones el 'Bella ciao', canto revolucionario popularizado por la serie televisiva española 'La casa de papel'.

Macron, presidente sin voz en el Elíseo

«Macron dimisión» fue de nuevo el grito más coreado por los manifestantes a lo largo y ancho de Francia. También se escucharon lemas como «Macron lárgate», «Macron, venimos a buscarte a tu casa», «Macron, te vamos a guillotinar», «Fuera este Gobierno que nos machaca», «Esto va a petar» o «No somos borregos». En los grupos anarquistas y anticapitalistas las consignas eran las clásicas «Todo el mundo detesta a la policía», «Dinero lo hay en las arcas de la patronal» o «Macron marioneta de la dictadura de la finanza». «Estamos en nuestra casa», corearon por su parte grupúsculos de la extrema derecha identitaria.

Macron permaneció en el palacio del Elíseo al corriente del desarrollo de los acontecimientos con sus colaboradores y va a romper su mutismo próximamente, indicaron fuentes de la jefatura del Estado. La última vez que el presidente se expresó en público fue el 1 de diciembre en Buenos Aires, donde participaba en el G-20, a 11.000 kilómetros de París. Desde su regreso al día siguiente ha dejado al primer ministro, Edouard Philippe, en primera fila de la respuesta del Ejecutivo a las reivindicaciones de los 'chalecos amarillos'. Las distintas concesiones fiscales ya realizadas, como la anulación de la subida de los impuestos a los carburantes fósiles, cuestan cerca de 5.000 millones de euros a las arcas públicas sin que hayan logrado desactivar el descontento social.

A la espera del anuncio de medidas por el presidente para salir de la crisis, el Ejecutivo prepara las consultas abiertas a los interlocutores sociales, incluidos los 'chalecos amarillos', que van a ser organizadas a nivel provincial a partir del próximo sábado. El Gobierno baraja la idea de presionar a las empresas para que concedan a los empleados una prima salarial que estaría libre de impuestos con el objetivo de aumentar de inmediato el poder adquisitivo y apaciguar la revuelta.

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