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Internacional/Mundo - 3 semanas ago

Maratón de protestas en Hong Kong para presionar al G-20 contra la ley de extradición a China

Cientos de personas recorren 19 consulados y entregan cartas contra el suspendido proyecto para hacer ruido en la cumbre de Japón, donde el presidente Xi Jinping se reunirá con Trump

Con camisetas y carteles por la «Liberación de Hong Kong» y «Contra la ley de extradición a China», varios cientos de personas recorren este miércoles la excolonia británica para presionar al régimen de Pekín antes de la cumbre del G-20, que empieza el viernes en Japón. En este maratón de protestas, los manifestantes visitan 19 consulados, donde entregan una carta contra el polémico proyecto de ley de extradición que ha revolucionado a la ciudad.

Tras arrancar en el Consulado de Estados Unidos, donde pidieron la mediación del presidente Trump en su encuentro previsto con el presidente chino, Xi Jinping, marcharon hacia los del Reino Unido y la Unión Europea. Especialmente simbólica fue la entrega de la carta en el consulado de Canadá, que tiene a dos ciudadanos detenidos en China porque han sido acusados de «robar secretos de Estado» en pleno conflicto diplomático por el 'caso Huawei'. Como Canadá arrestó en diciembre a la hija de su fundador y vicepresidenta financiera, Meng Wanzhou, reclamada por EE.UU. por presuntamente violar las sanciones contra Irán, Pekín capturó a dos ciudadanos de ese país, Michael Spavor y Michael Kovrig.

Divididos en tres grupos, los manifestantes visitan además los consulados de Japón, Corea del Sur, Rusia, India, Alemania, Francia, Australia, Italia, México, Brasil, Argentina, Arabia Saudí, Indonesia, Turquía y Sudáfrica. Pero no la Oficina de Enlace de China, institución que se encarga de las relaciones entre Hong Kong y el autoritario régimen de Pekín.

«¡Hong Kong es demasiado pequeño para China! ¡Necesitamos la ayuda de las potencias internacionales, como Estados Unidos! ¡Por favor, ayúdennos! ¡Hong Kong vive un momento crítico!», gritaba una mujer en cabeza de la marcha bajo los espectaculares rascacielos y tiendas de lujo del Distrito Central. A la hora del almuerzo, entre las abarrotadas aceras y pasos elevados del corazón de la isla, la multitud se abría paso con sus camisetas sudorosas y carteles entre la legión de oficinistas trajeados que salían de sus despachos y los fotografiaban con sus móviles. «Jia you (¡Ánimo!)», les chillaban algunos despertando los aplausos de los manifestantes.

«Siendo realista, no creo que el G-20 haga mucho por nosotros, pero nos vemos forzados a seguir haciendo ruido porque han tomado las calles millones de personas y el Gobierno local sigue sin escucharnos y no cancela la ley de extradición», reconocía Calvin, investigador universitario de 30 años. Ataviado con una camiseta negra con la leyenda «Hola, libertad», portaba con un amigo una pizarra donde rezaba: «Somos hongkoneses. Tenemos un sueño: vivir con dignidad y sin miedo. No a la ley de extradición a China».

Pero las demandas no se ciñen solo a este controvertido proyecto y a las quejas sobre la actuación policial durante las protestas del día 12. También se extienden a otras peticiones más amplias como las de Thomas, que a sus 18 años estudia para ser profesor.«Hemos vuelto a las calles para llevar a cabo distintas acciones y presionar al Gobierno de China, con el fin de que permita a Hong Kong tener sufragio universal en el futuro y la gente pueda elegir democráticamente a su jefe del Gobierno local», explicaba tras una máscara y dando solo su nombre de pila, ya que la mayoría de los manifestantes evitan ser identificados por miedo a represalias.

Detrás de él, Anthony, empleado de banca de 28 años, contaba que tenía que volver al trabajo después del almuerzo, pero se uniría a la concentración prevista para esta noche en el Distrito Central. Hasta el lunes 1 de julio, cuando otra gran marcha recorrerá la ciudad por el 22º aniversario de la devolución de Hong Kong a China por parte del Reino Unido, habrá protestas todos los días coincidiendo con la cita del G-20 en Osaka.

Para evitar un fracaso como el de la 'Revuelta de los Paraguas', que pedía en 2014 pleno sufragio universal, los manifestantes han cambiado de táctica. En lugar de ocupar durante meses puntos neurálgicos de la ciudad, han adoptado la estrategia de una guerrilla y llevan a cabo «movilizaciones sorpresa» inspiradas por la filosofía del maestro de las artes marciales Bruce Lee: «Be water» («Sé agua»). Así cercaron el viernes la comisaría central de Hong Kong durante 16 horas y han rodeado desde entonces varios edificios administrativos, como las oficinas de impuestos e inmigración. Para estos días tienen previsto asediar el Departamento de Justicia, pero todo podría cambiar porque, precisamente, la sorpresa es la clave del «Be water». Con este canto de guerra que no entonan, sino que reciben con un emoticono en sus móviles, quieren volver a tomar las calles de Hong Kong para presionar al G-20.

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