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Internacional/Mundo - 10.03.2019

Theresa May, la obstinación política como fuerza o debilidad

La primera ministra británica verá la próxima semana si se cubre de éxito por no tirar la toalla o lo pone todo en peligro al negarse a cambiar de rumbo

La primera ministra británica Theresa May, que mostró una extraordinaria perseverancia en el espinoso camino hacia el 'brexit', verá la próxima semana si se cubre de éxito por no tirar la toalla o lo pone todo en peligro al negarse a cambiar de rumbo.

Fiel a su reputación de testaruda, esta política de 62 años, que proyecta una imagen de frialdad un poco mecánica, se levantó tras cada golpe que recibió durante casi tres años.

«Continuaremos trabajando para cumplir la solemne promesa que hicimos a la gente de este país, de cumplir con el resultado del referéndum» de junio de 2016 en que 52% de británicos votó a favor de salir de la Unión Europea, ha dicho hasta la saciedad.

Tras ver estrepitosamente rechazado por el Parlamento británico en enero el acuerdo que con tan esfuerzo había logrado con la UE, volvió a enzarzarse en unas arduas negociaciones con Bruselas, tras la cuales la próxima semana vuelve a presentar el texto a los diputados.

Si los legisladores, incluidos los rebeldes de su Partido Conservador, aprueban que Reino Unido abandone la UE en las condiciones que ella negoció, «se considerará que cumplió con su mandato a base de estoicismo y perseverancia», señala Iain Begg, profesor de Ciencias Políticas en la London School of Economics.

Pero si fracasa, agrega, «se la percibirá como la persona que provocó la explosión de los conservadores durante años» y arriesgó el futuro del país por insistir con su plan hasta los días previos a la fecha fijada para el 'brexit', el próximo 29 de marzo.

May llegó al poder en las caóticas semanas posteriores al referéndum de 2016, cuyo resultado provocó la dimisión del entonces primer ministro conservador David Cameron, de quien había sido ministra del Interior durante seis años.

Pese a ser euroescéptica, se había pronunciado a favor de la permanencia en la UE, pero se implicó poco en la campaña y lo hizo insistiendo en la necesidad de limitar la inmigración, el tema favorito de los partidarios del 'brexit'.

Solo un año después de llegar a Downing Street, convocó unas catastróficas elecciones legislativas anticipadas destinadas a fortalecer su posición en las que, sin embargo, acabó perdiendo la mayoría absoluta y quedó dependiente del apoyo del pequeño partido unionista norirlandés DUP para poder gobernar.

Desde entonces los ataques de euroescépticos y proeuropeos de su propia formación la han hecho tambalearse en varias ocasiones.

Varios de sus ministros la fueron abandonando por el pedregoso camino de una negociación que resultó más difícil de lo que esperaban, entre ellos dos ministros del 'brexit', Dominic Raab y David Davis, y el jefe de la diplomacia Boris Johnson, que desde entonces se convirtió en uno de sus más acérrimos rivales.

Pero hasta ahora, May siempre sobrevivió y siguió adelante con su plan.

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