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TV/Televisión - 13.01.2019

¿Fin de época o retroceso?: una televisión sin telediario

El anuncio del fin de los informativos de Cuatro plantea un debate sobre la información tradicional en la televisión privada

Una media de 676.000 espectadores frente a los más de 1,9 millones del primero de la clase. Para cualquier programa del prime time esos números significarían un pasaporte inmediato a la cancelación definitiva. Pero no hablamos de cualquier programa. La primera cifra la obtuvieron los informativos de Cuatro en la segunda mitad del año pasado. La otra es la plusmarca de Antena 3, líder ese semestre. La decisión de Mediaset (propietaria de Cuatro y Telecinco) de suprimir por completo a partir del 15 de febrero todos los informativos de Cuatro no solo obedeció a los datos de audiencia, por muy significativos que fueran; formaba parte de un intento por revitalizar una cadena en horas bajas de share. La apuesta plantea también cuestiones palpitantes sobre la televisión en abierto y la necesidad de la información en ese marco competitivo. ¿Tienen que tener un telediario los grandes canales generalistas en abierto?

«Es un servicio más a la audiencia. Noticias en sentido amplio, última hora, análisis y programas dedicados a la actualidad», dice Antonio San José, que fue director de Informativos en CNN+, la cadena de la que es heredera, en buena parte, la redacción de Noticias Cuatro, que ha recibido esta semana de la empresa el mensaje de que todos sus miembros serán reubicados. Para Carmen Cafarell, que fue directora general de RTVE (2004-2007), los informativos “son un servicio público reconocido por la Constitución, que es estar informado. Y eso vale para las cadenas de titularidad privada, como Cuatro, y para las públicas”. “El hecho de que una cadena generalista no tenga en su programación información deja la impresión de que cada vez más tratan a los ciudadanos como clientes y no como ciudadanos”.

“La elección de la programación de cada cadena corresponde a sus directivos y es su responsabilidad, pero me parece un error prescindir de los informativos, entre otras cosas porque marcan la línea editorial que quiero conocer, como espectadora y como ciudadana, para saber qué tipo de cadena estoy viendo”, apunta Mara Torres, que estuvo durante 12 años al frente de La 2 Noticias hasta el verano pasado. “En cualquier democracia es fundamental la pluralidad informativa que nos aporte elementos con los que podamos adoptar un criterio. Cuantos menos elementos tengamos, más débiles y manipulables seremos”, termina la conductora de El faro en la cadena SER. “La pérdida de espacios informativos puros y duros lo vivo como una merma de calidad democrática, porque más que nunca hace falta periodismo con rigor, pero es verdad que el sector está en una transformación enorme, el consumo de información ha cambiado radicalmente”, apunta Pepa Bueno, presentadora de Hoy por hoy en la SER y que estuvo al frente del telediario vespertino en La 1 entre 2009 y 2012.

Más allá de las opiniones de los profesionales del sector, hay otras voces, como las del analista televisivo Borja Terán, que opinan que los informativos clásicos y a las horas habituales, formatos que, a la hora de la comida y de la cena, vertebran la programación de un canal, no tienen por qué ser necesarios en todas las emisoras. «En los últimos tiempos hemos visto cómo en la televisión parece que los informativos van por inercia. Pero está cambiando tanto la forma de consumir televisión que quizá no todas las cadenas tengan que tener el mismo tipo de información, sino que deberían adaptar la información al tono del canal», piensa Terán, que cree que los informativos de Cuatro no estaban en sintonía con la cadena. «Su público no era el mismo que ve Ven a cenar conmigo y First Dates, y ahí había un problema».

En 2017, Mediaset trató de frenar la caída de los informativos de Cuatro reorganizando el plantel de presentadores entre las dos cadenas. Pero su apuesta por la información se fue diluyendo al cancelar en junio de 2018 el matinal Las mañanas de Cuatro, que fue sustituido por el programa de citas Mujeres y hombres y viceversa (que venía de Telecinco). Las cadenas privadas no tienen obligación de ofrecer informativos, pero tener contenidos que los incluyan puntúa en un concurso para obtener una concesión. Con Cuatro, esto estaría cubierto con el futuro programa vespertino que presentará Carme Chaparro y que estará producido por Unicorn (productora de El programa de Ana Rosa y Ya es mediodía, ambas en Telecinco). Cafarell no cree que programas como Al rojo vivo o el que Cuatro prepara sean lo mismo que un telediario: “Tienen un tipo de información que roza con el entretenimiento, por los tertulianos, que no siempre opinan con argumentos, muchas veces opinan con argumentarios. El formato de un magacín informativo es de diferente naturaleza con la información y tiene el problema, cada vez más evidente en los medios de comunicación, que es borrar el límite entre la información y la opinión”.

“Hay que diferenciar entre lo que es un contenido informativo de lo que son los informativos tradicionales. Hoy hay muchísimo contenido informativo. Ferreras y Al rojo vivo, eso es contenido informativo, pero no es un telediario al uso. En España vamos hacia un modelo en el que hay una presencia muy importante de la información, pero no restringida a los informativos”, apunta Concepción Cascajosa, profesora de Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. “Se ha puesto de manifiesto que la gente consume contenido informativo y se forma una opinión a través de muchos lugares y no necesariamente como era tradicional en el telediario. Ahora la gente prefiere que esos contenidos estén planteados a través de la discusión y el debate y se hacen su propia opinión a través del periódico, las redes sociales, las cosas que manda la gente que conoce, etc”.

Mediaset cuenta con dos cadenas generalistas, Cuatro y Telecinco, cuyos informativos durante algunas épocas incluso se solapaban en la parrilla. Enfrente, aparte de la televisión pública, tienen a Atresmedia, con sus dos canales principales, Antena 3 y La Sexta. «Habría que plantearse si es bueno que las grandes cadenas de televisión tengan tantos canales y para qué», comenta San José. «A veces se hacen competencia. El caso de Atresmedia es muy inteligente, porque Antena 3 se dirige a un público, a un espectro, y La Sexta a otro muy distinto, no compiten entre sí. Pero Telecinco y Cuatro seguramente sí compiten entre sí. Y en esa lucha entre sus informativos gana siempre Telecinco porque es la cadena que tiene más audiencia».

Cuatro fue creada en 2005 por Sogecable, que reconvirtió la concesión que tenía para la cadena de pago Canal +, aunque con modificaciones para poder emitir en abierto. El Consejo de Ministros aprobó un acuerdo de modificación en el que se valoró que la nueva cadena iba a ofrecer contenidos gratuitos, más pluralismo informativo y cultural y con el objetivo de impulsar la TDT. La cadena se comprometió entonces a convertirse en una referencia «de hacer televisión basada en el entretenimiento, la calidad y la innovación». Al mismo tiempo, el Gobierno lanzó un concurso para una nueva televisión privada en cuyas bases sí se concretaba que las empresas licitadoras debían concretar «su aportación a la mejora del pluralismo informativo […] y salvaguardar la pluralidad de ideas y corrientes dentro de su oferta televisiva». Esa licencia la obtuvo La Sexta, la cadena que en los últimos años ha superado a Cuatro, en especial gracias a su empeño en las coberturas informativas. Cuatro terminó fusionándose en Mediaset (Telecinco) en 2009 y La Sexta, tras un intento de acuerdo con Cuatro, en Atresmedia (Antena 3) en 2012. Desde 2014, La Sexta siempre ha estado por delante de Cuatro en cuota de pantalla, según datos de Kantar Media. Ambas siempre por detrás de Telecinco, Antena 3 y La 1.

Tras la noticia del final de los informativos de Cuatro, su primer presentador, Iñaki Gabilondo, se queda con «una sensación de luto» y muestra su «solidaridad de periodista con los colegas» y espera que se cumpla la promesa de que no haya despidos. También dice entender que es una decisión en el marco «de unos cambios en el mundo entero». Gabilondo cree que toda la televisión en abierto va a sufrir grandes transformaciones: «Todos los modelos de la televisión en abierto van a pasar una crisis grande, como puede ocurrir con el periodismo escrito». Coincide con la opinión del que fue su jefe en aquella época, José María Izquierdo. El exresponsable de los informativos de Cuatro cree que los tiempos han cambiado mucho: “Tenemos que acostumbrarnos a decisiones como esta. Esto de las cadenas generalistas es de un tiempo pasado”.

“No solo vamos a ver informativos cerrar, es que probablemente vamos a ver cadenas o al menos canales de TDT, cerrar. Cuando hay grupos que tienen concesiones que las están alquilando, supone que la propia viabilidad del sistema se está empezando a cuestionar, y con el índice de penetración que están teniendo los servicios de vídeo bajo demanda y con el descenso de audiencia que es muy evidente en la televisión tradicional, a medio plazo el sistema televisivo se va a tener que reorganizar. Tal y como está hecho ahora, y si siguen creciendo los servicios bajo demanda, y estos además empiezan a ofertar sus propios contenidos informativos, el sistema puede ser insostenible. La palabra sostenibilidad es clave en esta situación”, finaliza Cascajosa.

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