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TV/Televisión - 29.12.2018

María Casado: “Desearía que las televisiones públicas dejaran de ser juguetes políticos”

La periodista de TVE toma el relevo de Campo Vidal en la institución

María Casado (Barcelona, 40 años) lleva la mitad de su vida dedicada al periodismo. Desde 2005 es una de las caras más reconocibles de Televisión Española. Tras pasar por diferentes ediciones del Telediario, por Informe Semanal y por Los desayunos de TVE, en la actualidad presenta La mañana de La 1 desde hace dos años. Su amor por el medio le llevó a escribir y publicar un libro en 2017, Historias de la tele (Aguilar), en el que recorría la historia televisiva española desde 1956 hasta la llegada de las cadenas privadas. El pasado 19 de diciembre dio un paso más en su carrera al tomar posesión de la presidencia de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, en sustitución de Manuel Campo Vidal.

Pregunta. ¿Cuál es la labor de la Academia de Televisión?

Respuesta. Es un lugar de encuentro de todos los que nos dedicamos a hacer televisión, ya no solo los que ponemos la cara, sino de toda la parte técnica. Lo que quiere la Academia es poner en valor la excelencia, la buena tele y el buen hacer de los profesionales de este medio.

P. ¿Por qué quería presentarse?

R. Tengo 40 años, llevo la mitad en esta profesión, compartiendo con muchos compañeros y compañeras ciertas inquietudes por la televisión que viene, el amor por la televisión, y llegó el momento de querer hacer algo, de hacer de ese lugar de encuentro algo más abierto, sobre todo a esa televisión que viene y que parte de esos profesionales que ahora mismo no están en la Academia se sumen a este proyecto, que no es poca tarea.

P. ¿Qué le falta a la Academia?

R. Ha cambiado muchísimo en los últimos años la forma de hacer televisión, la forma de verla. Si hace unos años nos dijeran que íbamos a acabar a veces viendo la televisión en un teléfono móvil, nos hubiéramos muerto de la risa, pero es verdad que la Academia nace en un momento en el que teníamos todavía una concepción de televisión analógica, generalista, que todavía está ahí. La tele que viene es muchísimo más que todo esto. Sí, son las generalistas, que evidentemente todavía son la columna vertebral de la Academia, pero vienen otras formas de hacer televisión pegando fuerte, a través de las nuevas tecnologías, de las plataformas. Lo que me apetecería sería abrir el diálogo con todos y que al final se sientan parte de ese lugar de encuentro y poner en común cómo es nuestro día a día como profesionales, los retos que tenemos que ir afrontando y, sobre todo, pensar en qué tele queremos hacer de aquí a unos años.

P. La televisión pública es fundamental, ¿qué relación tiene la Academia con ella?

R. Siempre ha sido buena. Con TVE y las televisiones autonómicas siempre ha habido muy buen trato. En mi equipo llevo gente de TV3, de Canal Sur, de la televisión vasca. Hemos querido también cubrir esa parte del territorio. Yo trabajo en Televisión Española, creo en la importancia de lo que es una radio y una televisión pública, en el servicio público y en la importancia de esos medios públicos precisamente para llegar y ofrecer otro tipo de televisión. Seguramente las televisiones privadas se tienen que dedicar a otro fragmento, pero sí creo en la necesidad de tener esas teles públicas en nuestro país.

P. ¿Qué impacto tiene esa televisión pública hoy en día?

R. Lo que desearía, de corazón, es que las radios y televisiones públicas en este país dejaran de ser los juguetes políticos de unos y otros. Al final es lo que ha ido penalizando al buen hacer de muchos trabajadores de esas radios y televisiones públicas. Que al final llegaba un Gobierno y cambiaba todo, llegaba otro y cambiaba todo, y eso es complicado y no es sano. Ojalá se pueda conseguir esa independencia de las radios y televisiones públicas para poder trabajar.

P. ¿Cómo ha cambiado la televisión en España en los últimos 20 años?

R. Ha cambiado la forma de hacerla y de verla. Ya mucha gente no se sienta delante de un sofá a la hora de comer o cenar, sino que te pones la tele a través de un teléfono móvil o incluso las plataformas, y ves la serie o la producción que quieras en el momento que te apetezca. La digitalización ha facilitado mucho el trabajo. Se de muchos profesionales que hacen televisión a través de Internet y que van con un teléfono móvil, un pequeño mando… ha cambiado muchísimo la técnica y al final lo que te hace sobre todo es ampliar la oferta, que siempre es sano y esa competencia te hace mejor.

P. ¿Se atreve a pensar cómo será en los próximos 20 años?

R. Con lo rápido que va es complicado saberlo. Está claro que el avance tecnológico, el poder ir con un teléfono móvil y conectar en el momento, ya no es que haya cambiado la televisión, es que en general, la tecnología ha conseguido en los últimos años cambiar nuestra vida. Soy incapaz de pensar cómo va a ser, porque los últimos años ha sido realmente impresionante el gran salto que se ha dado en la tele en nuestro país.

P. ¿Seguirá la Academia con los debates de los candidatos en las elecciones al Gobierno?

R. Generalmente, la imagen pública que se ha dado de la Academia estos últimos años ha sido del papel de árbitro en esos debates. Vamos a estar ahí. Me gustaría que en este país tuviéramos ya el ejercicio democrático de que los partidos políticos supieran de la necesidad de hacer esos debates sin que exista un árbitro. La Academia va a estar. Lo que ha primado por encima de todo en el trabajo de la Academia era que se celebraran esos debates. Con todas las limitaciones del mundo. Luego las negociaciones de los partidos… esas críticas que había por parte de muchas personas que decían que al final era muy encorsetado, eso no era por culpa de la Academia. Me encantaría hacer un debate abierto, con preguntas, como podemos ver a veces en las televisiones de otros países. Pero al final esas negociaciones van más allá de lo que es la Academia, que siempre ha tenido por encima de todo, el pensamiento de que se celebraran esos debates. Luego las negociaciones son las que han ido poniendo trabas y límites al formato.

P. ¿Cómo trabaja la Academia con el legado, con los archivos de la historia de la televisión?

R. Es importantísimo encontrar el equilibrio entre la experiencia de todos aquellos que hicieron y se inventaron la televisión en España, que son muchos de los académicos que forman parte de mi equipo y son el capital humano en el cual apoyarnos mucho las nuevas generaciones que hemos venido. Pero hay que abrir la Academia a las nuevas generaciones. Hay una parte muy importante que hay que cuidar aquí, que es un archivo que descubrí cuando escribí Historias de la tele, que es un archivo que se llama Tesoros vivos, y es un archivo que vamos a tratar con muchísimo mimo y a seguir haciendo que crezca, porque es un archivo en el que la Academia se ha dedicado durante todo este tiempo a llamar precisamente a toda esa gente veterana para contar su experiencia, cómo era la tele cuando llegó a España en el año 56. Cosas que parecen mentira. Ahora todo está digitalizado, pero las cintas llegaban en helicóptero a Prado del Rey y las lanzaban desde el aire.

P. ¿Y un Museo de la Televisión?

R. Cuando escribí el libro el año pasado y empecé a rebuscar por la historia y a bucear por Prado del Rey y ver qué quedaba en los almacenes de la casa, me dí cuenta de que mucha gente de mi generación adoraría tener un museo de la tele, como tienen otros países. Me encantaría, y hablaré con quien tenga que hablar y seguro que eso es algo que está en el corazón de todos los miembros de la junta. Me consta que la Academia durante muchos años lo ha intentado, pero son cosas que cuestan.

P. ¿Qué pasa con Mediaset, que no participa en la Academia?

R. Mediaset no ha querido participar, pero tengo clarísimo que va a ser de parte del trabajo de esta Academia. No va a tener mucho sentido una academia de televisión si un grupo como Mediaset no está ahí, que es la cadena generalista más vista en este país. Voy a intentar por todos los medios hablar y que nos den un voto de confianza y que tengan ganas de volver a formar parte de la Academia, que se sientan parte de ella.

P. ¿Qué importancia tienen los Premios Iris?

R. Lo que vamos a seguir peleando es que los premios, como pasaba hace unos cuantos años, sean unos premios de televisión televisados. Eso siempre está en el objetivo de la Academia. Tenemos que ponernos a trabajar desde ya y hay ganas de hacer una buena gala, en la que estén todos y, sobre todo, al final hay que tener un espejo en el que mirarse y soñar. Siempre he mirado con mucha envidia a los premios Emmy y pensar que algún día podamos dedicarnos nosotros a hacer una gala como esa y haciendo mención a la buena tele que se hace en este país, que es mucha y poner en valor el talento.

P. ¿Cuál será el próximo capítulo de Historia de la tele?

R. El repaso del libro era desde que nace la televisión en España hasta que llegan las privadas y empiezan a existir más canales de televisión, se amplía la oferta. Llega un momento de la competencia sana, de las grandes ofertas, de las plataformas. Más que el siguiente capítulo, habría que escribir una enciclopedia Espasa otra vez.

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